En la margen izquierda del Puente de Piedra, se encuentra el Pozo de San Lázaro, una sima en el río de gran profundidad. La leyenda cuenta que no tiene fondo, que comunica directamente con el mar y que muchos suicidas han elegido tirarse en él para poner fin a sus vidas, sin que sus cuerpos hayan sido recuperados nunca.

Hace 40 años, un autobús cayó al río desde el puente y fallecieron 10 de sus 52 viajeros. 9 de los cuerpos, cinco de ellos niños de entre 9 meses y 13 años, nunca se encontraron (sólamente el del chófer). ¿Dónde habían parado el resto? Un intento de rescate por parte de los bomberos para recuperar el autobús también terminó en desastre. Instalaron una grúa de grandes dimensiones cuya sirga se partió y se hundió en el pozo sin dejar rastro. El vehículo se rescató del interior del río diez años después, en un estado deplorable.